¿Cómo visualizo el beneficiado hacia mi plan de vida por el curso de Administración de proyectos?
Hace ya algunos años cuando estudiaba la Licenciatura en Gastronomía, un
buen profesor de ética profesional dejó
huella en los trazos de mi existencia. A diferencia de mis compañeros que
tomaron superficialmente el trabajo final, yo me concentré en crear un “plan de
vida”. Curiosamente, hace unos meses encontré dicho proyecto y felizmente
sonreí de haber llevado a cabo, a corto y mediano plazo, mis objetivos y metas.
No digo que haya sido fácil o que haya seguido al pie de la letra lo que había
visualizado; la profesión culinaria exige mucho tiempo y se corren muchos
riesgos, momentos personales que no se vuelven a vivir y sueños personales que
se tienen que dejar atrás. Al seguir leyendo, paré en seco y caí en pánico al leer
y analizar los planes que había escrito para seguir a largo plazo: un sinfín de
intereses y proyectos, la mayoría comentados en familia y amigos, recibiendo de
ellos siempre un comentario poco positivo sobre el alcance y viabilidad de los
mismos.
La experiencia de vida me reta a todo lo contrario: “los cambios son cotidianos…, la implementación de los mismos toman la forma de proyectos”[1] citado por Raul Assaf docente de la Facultad de Ingeniería de Palermo, del libro Frameworks for IT Management. Lo único que necesito para poder desarrollar todos mis objetivos, es cambiar de filosofía y pensamiento gastronómico y empezar a pensar como administradora del proyecto; reorganizar la proyección, pues está comprobado que el “éxito de todo proyecto recae directamente y es influenciado por quien lo administra”.[2]
Las metas de mi plan de vida a largo plazo engloban impactos socioeconómicos
y en solo idea, están diseñados para crear resultados de larga duración. Un
México sin hambre, un país bien alimentado que aproveche sus riquezas
regionales en cuanto a insumos y variedad de alimentos estacionales; una nación
“sana” en donde se prevengan las ETA´s en lugar de que tengan consecuencias
drásticas y elevados costos por tratamiento de las mismas. Quiero un país más
incluyente, una entidad que se acepte y atesore nuestra historia y cultura, y
lograr de ello una ventaja competitiva que económicamente favorece a los más
necesitados.
Para poder crear todo lo que quiero debo “proceder en pasos y continuar
uniforme en incrementos, trabajar con cuidado y con detalle y desarrollar cada
tema meticulosamente”.[4] Empezaré definiendo por intereses, una serie
de procesos para visualizar qué áreas influirán en cada uno de ellos y así
saber, en qué y con quién debo respaldar toda la información para lograr
objetivos.
“Las áreas de conocimiento de la Gestión de Proyectos del PMBOK®
(integración, alcance, tiempo, costo, calidad, recursos humanos,
comunicaciones, riesgos y adquisiciones)”[5], me ayudarán a constituir
las ideas, definir en línea de tiempo si son trascendentalmente factibles por el costo-beneficio contra el
riesgo de su ejecución.
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