¿Alguna
vez al comer fuera de casa, les ha pasado por la cabeza preguntar si pueden ir
a dar una vuelta a la cocina?
Sin dudar, la respuesta que la mayoría de
los prestadores de servicio de alimentos y bebidas les respondería, sería "no", por justificar que en ese momento están un poco ocupados en horas de
servicio. No se queden con esa respuesta, ¡soliciten una cita para regresar en un
momento más oportuno! Y si la respuesta es "sí", por el pequeño
porcentaje vacilante, y logran acceder al área de preparación de alimentos sin
que les hayan solicitado portar red y cofia como mínimo... yo empezaría
seriamente a cuestionar, si por salud a corto, mediano y largo plazo me
gustaría seguir siendo comensal de dicho establecimiento. Pero esta visita en
agenda, se debe proyectar para hacerla dentro de nuestros hogares también.
¡No es el susto el que nos enferma! ¡Ni siquiera el aire colado! O ciertas creencias regionales
que se han popularizado sobre el origen de vómitos y diarreas después de haber
consumido un sabroso aguachile en el puesto de la esquina que está al lado de la
gasolinera más concurrida de la ciudad. En la mayoría de los casos, la falta
de información, nos hace pasar de largo que son los microbios patógenos los que
nos enferman, y que, como promotores de
inversión, hemos ayudo a crecer desmesuradamente sin control solo por
conservar a temperatura ambiente viviendo en la costa.
Como chef, se tiene una responsabilidad a
la par que un doctor en una sala de operaciones para garantizar y proteger la
salud y bienestar, ¿la diferencia? él tiene un solo paciente en sala contra el
porvenir estomacal de miles de comensales cuyo alimento pasa por nuestras
manos. Literal, ¡nuestras manos!, todas y cada una de las palmas que hayan
llegado a tocar el alimento que felizmente por saciar el insípido vacío abdominal,
devoramos sin haber analizado haya sido oportuno haberse lavado previamente las
manos.
Por experiencia propia, puedo constatar
que hay mucho trabajo por hacer en todas las etapas del ciclo de control sobre
la manipulación higiénica de los alimentos. El costo generado por ETA´s en
México es elevado, aunque muchas veces no se tenga reporte registrado de ello.
Hay mucho trabajo por hacer, y al igual que la tecnología de la información ha
avanzado, se tiene que mejorar en procesos que “prevengan” planeando y supervisando la salud de nuestra sociedad, en manipulación higiénica de los
alimentos y en una dieta diaria que en pocos años nos deje de proyectar como
México un país obeso.
Gracias a UCIMÉXICO por su visión y
compromiso en la apertura de este tipo de postgrados.
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